Por qué tomar café a primera hora por las mañanas es malo

El café es uno de los hábitos más rutinarios de cada mañana para millones de personas en todo el mundo. Tomar cafeína caliente lo más pronto posible nos prepara para el día, o, por lo menos, para las próximas horas.

Pero beber café poco después de despertar, como resultado, es en realidad un poco contraproducente. No sólo socava el efecto de la cafeína, sino que tiende a llevar a la gente a construir una tolerancia para la droga, disminuyendo así su efecto en el camino. Nuestros cuerpos producen una hormona llamada cortisol, que ha sido calificada como la “hormona del estrés”, porque tiende a aparecer cuando estamos estresados o temerosos. Pero esa misma hormona es también un componente clave de nuestro ciclo hormonal natural durante todo el día, conocida como el reloj circadiano, que nos ayuda a despertarnos por la mañana y nos arrulla por la noche. La esencia es que cuando nuestro cuerpo libera cortisol, nos sentimos más despiertos.

Es durante la mañana cuando los niveles de cortisol son más altos. Hay dos problemas básicos con el consumo de cafeína cuando la producción de cortisol es alta. En primer lugar, la cafeína tiende a interferir con la producción de cortisol. El cuerpo entonces produce menos de esta hormona y confía más en la cafeína.

En segundo lugar, beber café mientras el cortisol es alto nos lleva a desarrollar tolerancias a largo plazo para la cafeína, razón por la cual muchos bebedores habituales de café dicen que tiene menos efecto en ellos, y en vez de tomar una taza se toman dos o hasta tres en todo el día. En efecto, la cafeína reemplaza el impulso que normalmente se obtendría de cortisol en lugar de complementarla.  Tres veces durante el día (en la madrugada, alrededor del mediodía y en la noche) los niveles de cortisol suben.