Por qué puede faltar tu equipo de trabajo

Un equipo es un grupo de personas que de manera organizada y trabajando en conjunto determinan un objetivo en común, en el cual todos están de acuerdo y trazan las estrategias para llegar a él.

Lo ideal para obtener el resultado esperado es que cada uno de los miembros del equipo, además de aportar ideas, tenga interés por las de sus compañeros para así coordinar actividades en conjunto y evaluar los resultados.

Sé que se dice fácil, pero no lo es tanto, por eso aquí algunas claves para lograrlo.

No hay metas claras
Cuando éstas no son específicas y no se transmiten de una manera correcta a cada uno los miembros del equipo, no existirá la cohesión necesaria que buscamos para lograr el objetivo.

Falta de interés por parte de la dirección
Cuando las cabezas de la organización no están convencidas y capacitadas para transmitir a través del ejemplo lo que la empresa persigue, nos puede llevar al fracaso desde la conformación del equipo de trabajo.

Liderazgo no efectivo
Este es uno de los puntos más relevantes, ya que si no existe un líder, difícilmente el equipo podrá tener éxito.

En este punto quisiera hacer una analogía con una orquesta: sin director no habría quien dirigiera y cada uno entraría a destiempo, se escucharía encimado un instrumento de otro, no habría definición, nitidez ni claridad.

El resultado sería un rotundo fracaso. En los equipos pasa lo mismo y esto es piramidal; viene desde el director de la empresa y si este no es capaz de desarrollar esta competencia, difícilmente tendrá la capacidad de generar líderes que hagan este trabajo.

En este sentido, los miembros del equipo se van a sentir incómodos ya que de alguna manera están acostumbrados a trabajar de manera individual tal y como lo hace su director.

 

Reuniones no productivas
¿Cómo podemos lograr que esas reuniones de trabajo sean eficaces? Estableciendo un contrato psicológico, en otras palabras, las normas de convivencia que cada uno de los miembros del equipo tiene en conjunto con su líder, para el sano fluir.

Estas pueden ser el uso del celular, el respeto por la palabra, el no levantarse cuando alguien esté hablando, uso de la computadora, alzar la voz, decir groserías, en fin, pueden ser tantas como se necesite para poder llevar a buen término nuestras reuniones de trabajo.

Conflictos personales
Cuando la relación no es sana y hay conflictos, se deberá de encontrar la manera oportuna para aislar a estos miembros para resolver esas diferencias y después volverlos a integrar al equipo. Si no hacemos lo anterior definitivamente nos va hacer ruido al interior del equipo ya que esto puede causar que se divida en bandos y eso no le conviene al equipo, el equipo debe de trabajar bajo un ambiente de sana convivencia.

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Mala comunicación
En este punto es importante que entendamos que no es lo mismo hablar que comunicar, y regularmente los líderes hablan, pero no trasmiten con claridad sus ideas, metas, estrategias, etc. y no sólo eso, además, dan por hecho que el equipo lo entendió y que lo debe llevar a cabo.

Individualismo
No es lo mismo competencia que cooperación. Cuando uno de los miembros del equipo quiere sobresalir por encima de sus compañeros se tiene que tener cuidado ya que estos elementos están acostumbrados a trabajar solos y no han entendido que existe un equipo y un líder. El director debe ser muy franco para orientarlo y que pueda trabajar en pro del equipo.