¿Cuáles son las características de los malos jefes?

Los buenos jefes son difíciles de encontrar. Pues, según un estudio de Gallup, las compañías fallan en encontrar al personal adecuado para estos puestos en un 82% de las veces. Además, sólo el 18% de los directivos demuestran talento para liderar a otros.

“Esto deja un gran margen para los malos jefes”, dice Shawn Murphy, escritor, cofundador y CEO de Switch and Shift. Quien piensa que los malos jefes tienen habilidades subdesarrolladas de liderazgo y de gestión que les impiden avanzar.

Características de los malos jefes:

  1. No se dan cuenta de la importancia de los empleados.
  2. No detectan que la inspiración y el significado profundo del trabajo logra grandes resultados.
  3. Trabajan solos; no ven el poder del trabajo en equipo.
  4. No les importa el equilibrio entre la vida profesional y personal de sus empleados.
  5. Pasan por alto la importancia del desarrollo profesional de los empleados.
  6. Sólo se enfocan en sus necesidades.
  7. No son consientes de cómo sus acciones afectan a los demás.

La lista podría seguir, pero éstas son las principales deficiencias de los malos jefes. Algo que afecta en muchos niveles a una empresa, desde el ambiente, hasta los resultados financieros.

¿Cómo curar a un mal jefe?

Murphy propone cinco líneas de acción que puede seguir un jefe para mejorar su forma de trabajar y, así, explotar o desarrollar sus habilidades:

  1. Comienza a tener reuniones uno a uno. El enfoque de un líder debe estar, en su mayoría, con sus empelados. Estas conversaciones deben de apoyar el progreso del trabajo y debe de eliminar los obstáculos de dicho avance.
  2. Estudia la estrategia de la organización. Examina qué aporta cada miembro del equipo a los planes de la organización.
  3. Sé más social. Comienza a conectar con la gente de toda la organización. Concéntrate en aprender más acerca de tu negocio.
  4. Identifica las fortalezas de tu equipo. Los grandes líderes saben a quiénes representan. Esta toma de conciencia comienza con el conocimiento de sus valores personales.
  5. Busca el propósito. Vincula el trabajo de los empleados con el propósito del equipo. Y conecta éste con lo que los clientes quieren, con la estrategia de la empresa: todo debe estar alineado.

“Ser un mal jefe es una condición temporal”, dice Murphy. “Y puede ser superada con la intención de desarrollar la gestión y el liderazgo, pero se empieza por la elección”.