¿Cómo evitar pensamientos tóxicos en momentos de crisis?

La crisis que enfrentamos actualmente con la propagación del COVID-19 proporciona una gran cantidad de  individuos que, en lugar de unirse para ayudar a los necesitados, han comenzado a ver sus interacciones con los demás como una suma cero y a comportarse de manera consistente con esta mentalidad (como acumular miles de botellas de desinfectante para manos).

Sin embargo, adoptar este tipo de mentalidad puede arruinar nuestro éxito, tanto en el trabajo como en la vida. Aquí presentamos las razones por las que se presenta este tipo de mentalidad y cómo superarla. 

En momentos de crisis, ¿por qué pensamos en términos de suma cero?

El pensamiento de suma cero probablemente surgió como una adaptación cognitiva dentro de las primeras jerarquías humanas, emergiendo como una respuesta defensiva a entornos con escasez de recursos y preparando a los individuos para posibles conflictos por recursos limitados. Durante las primeras etapas del desarrollo humano, cuando los recursos eran escasos y la competencia era feroz, las ganancias acumuladas por algunos (por ejemplo, la competencia por el estatus o las parejas) a menudo significaban que otros perdían. Tales entornos probablemente habrían ofrecido una ventaja selectiva a aquellos que veían las transacciones con los otros, tanto como competidores territoriales o como rivales sexuales, como una situación de ganar o perder.

Así que ahora, cuando nos encontramos en ambientes dinámicos o inciertos, como nuestro predicamento actual con la propagación del COVID-19, podemos recurrir a algunas de nuestras formas más primitivas de procesamiento de información. Sin embargo, el problema es que cuando desarrollamos una mentalidad de suma cero, podemos aplicar este tipo de pensamiento a situaciones que, de hecho, no son de ganar o perder. Por ejemplo, un estudio encontró que dentro de entornos económicos adversos, es probable que los empleados vean el éxito como una suma cero y apliquen esta heurística ampliamente, incluso en situaciones específicas donde el éxito para algunos no implica necesariamente el fracaso para otros, como ayudar a sus compañeros de trabajo incluso cuando esto no implica una pérdida para ellos.

¿Cómo podemos superar el pensamiento suma cero?

Ya con el conocimiento de cómo fue que desarrollamos el pensamiento suma cero, hay ciertos pasos que podemos dar para evitar los peligros asociados con él. A continuación, me centro en dos consejos para superar esta mentalidad y cómo trabajar juntos en momentos de crisis.

1. Reformula tu concepto de “ganar”

Parte de la razón por la que los momentos de crisis generan pensamientos en términos de suma cero es que tal situación activa nuestros instintos de supervivencia, ocasionando que nos enfoquemos únicamente en ganancias a corto plazo. Por eso es que vemos a los empleados reducir sus ganas de ayudar a sus colegas durante una recesión o a la gente comprando cantidades industriales de papel de baño durante la pandemia.

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Pero es importante entender que este pensamiento puede resultar contraproducente para nuestro bienestar porque es justo en los momentos de crisis cuando más necesitamos la ayuda de los demás. Cuando ayudamos a otros, en lugar de verlos como rivales que necesitan ser eliminados, generamos sentimientos de reciprocidad, cuyos resultados pueden superar con creces las ganancias a corto plazo que a menudo acompañan a las competencias de suma cero

2. Enfócate en interacciones positivas

Los momentos de crisis nos hacen percibir que los recursos son escasos, incluso cuando no lo son, por eso es que en estas situaciones podemos empezar a considerar las transacciones con otros en términos de suma cero. Pero este tipo de pensamiento suele llevar a la depredación e invita a la desconfianza. Para combatir estos efectos desadaptativos, podemos recordar que existen numerosas oportunidades para interacciones de suma positiva, como encontrar oportunidades para intercambiar excedentes o favores con otros. Hacerlo ofrece los ingredientes necesarios para que se forme la confianza y la reciprocidad, ambas necesarias para que cualquier negocio o economía funcione de manera óptima, en todo momento.

Aunque los momentos de crisis pueden sacar lo peor de nosotros, no necesitamos sucumbir a nuestros peores impulsos. Por el contrario, podemos hacer lo que sugiere el psicólogo de Harvard y escritor Steven Pinker: confiar en los “mejores ángeles de nuestra naturaleza”.

La clave es reformular cómo pensamos sobre nuestras relaciones con los demás y recordar que hay oportunidades para interacciones positivas.